sábado, 4 de junio de 2011

Blanca y radiante I



Hola a todas!!

Como habréis podido deducir por el título de esta nueva entrada, voy a entrar en un tema en del que me apetecía mucho expresar mis ideas y opiniones: las novias. Y es que quiero dedicarle todas estas reflexiones a aquellas personas que en estos meses de verano van a dar ese paso tan importante que es casarse.

Empecemos desmitificando.

Existen muchos mitos, fábulas y leyendas alrededor de las bodas y sobre todo, de las novias.

No todas las novias están bellas el día de su boda (Carmen de Mairena estaría bella el día de su boda???); no tienes que vestirte de princesa para casarte, si no perteneces a la realeza, relax, baby, relax!; no te disfraces, no quieras ser otra persona, conserva tu estilo e intenta ser comedida o acabaras pareciendo Lady Gaga in the bridal mood.

Cola, cancán, miriñaque, guardainfantes, enaguas, velo, mantilla, tiara, corona, ... Chica, seamos realistas, si no eres una de esas mujeres que saben moverse con gracia y elegancia sobre unos tacones, imagínate el papelón que será sumarle a los tacones una falda de gran volumen y una cola a lo "Nacho Vidal" (de varios metros). Honey, sabrás moverte?? A mi se me haría muy cuesta arriba, o quizás no, siempre me han sobrado salero y chispa, como bien sabéis l@s que me conocéis personalmente...

En cierto modo, el día de tu boda se convertirá en una gran representación y no me refiero a que será una farsa (como la carrera de actriz de algunas que andan sueltas por Hollywood). Me refiero a que cada uno de los "personajes", que participan en una boda, representará un papel que conlleva ciertas actitudes y aptitudes. Por descontado, la protagonista eres tu, eres la mancha de tomate en un mantel blanco, todas la miradas estarán pendientes de ti, de tu vestido, de tu maquillaje, de los zapatos, el adrezo elegido, si te has decolorado el vello de los brazos, ... Mucha responsabilidad como para meter la pata (debemos asumirlo con tranquilidad o nos pasará como al cirujano plástico de Belén Esteban y la presión hará que se "tuerzan" las narices, digo, las cosas...)

Para facilitar un poco el proceso de conseguir un look perfecto (es lo que intento con este blog), vamos a dividirlo por partes.

Tan importante como que la madrina acuda a la boda con el bigote depilado es EL PEINADO de la novia. Tienes varias opciones donde elegir: cabello suelto, semirecogido o recogido. Hay que tener en cuenta, también, si luces un cabello corto o largo, si utilizarás extensiones (una cosa te voy a pedir amiga, QUE SEAN DE CABELLO NATURAL Y QUE TE LAS COLOQUE UNA PERSONA ESPECIALIZADA, o parecerá que has dejado calva a la Nancy de tu hermana pequeña para aumentar el volumen de tu melena, y no queremos eso!)

De vital importancia será que no se te ocurra por nada del mundo cambiar el color de tu cabello para casarte, NOOOOOOOOOOOO!!!!!!! (ya que estoy hablando de tintes, y que el líquido de permanente y los bigudies de madera corren por mis venas, ODIO los tintes rojos! habiendo tonos castaños tan bellos no entiendo las ganas de tener el pelo con los colores de "Mi pequeño pony"). Retomando lo del cambio de color en los días próximos a tu boda, imagínate que cambias de color una semana antes de casarte y el resultado no te gusta, tendrías que volver a teñírtelo para recuperar un color similar al anterior, estropeando tus puntas y corriendo el riesgo de acabar casándote pareciendo Sidney O´connor...

El cabello suelto y los semirecogidos tienen un aire más romántico y natural. Son ideales para combinarlos con adornos estilo vintage (lo que viene siendo aquello de: "mi abuela me lo dejó en su testamento..."), pequeñas flores, detalles de encaje o pasamanerías  ... Absolutamente imprescindible tener la melena en perfectas condiciones, saneando las puntas y nutriendo el cabello con el tratamiento que se necesite en cada caso (acude a tu peluquería, seguro que te ayudarán en esta misión)



Con el cabello recogido en un moño, alto o bajo (a mi personalmente me gustan más los bajos, y hablo de los moños, no seáis malpensadas ...), hay que ser comedida con los elementos decorativos. Es preferible darle importancia al recogido en si, que destaque el peinado, no queremos parecer un muestrario desordenado de Bijou Brigitte.

Si tu idea es utilizar velo (que puede ser de tul, de gasa o de organza) o mantilla, prueba diferentes colocaciones, piensa que igual que se hacen pruebas de peinado, debemos agotar todas las posibilidades que se nos ocurran a la hora de colocar el velo o la mantilla, en esto no cabe la improvisación. Nada de dejar caer el velo por encima como si estuvieses guardada en un desván...

Siguiendo en el campo de la belleza resultará imprescindible preparar la piel. Preparar la piel significa cuidarla, exfoliarla, hidratarla, nutrirla, ... Evitaremos todos aquellos excesos que perjudican la belleza natural de la piel, no te pongas en plan Amy Winehouse. No creo que quieras tener aspecto de "mapache de afterhours" en un día en el que las fotos, generalmente, son para toda la vida. Cómo le explicarás a tus hijos el careto que luces en las fotos? Es que la mamá siempre ha tenido la tensión muy baja, es que la mamá estaba muy resfriada, es que la noche de antes me echaron bebida en la droga...

Nada de pasarte con el bronceado de máquina para casarte. Estoy de acuerdo en que quieras tener un tono de piel saludable para que haga un bonito contraste con los tonos crudos del vestido de novia, pero no es preciso marcarse un "Michael Jackson" cambiando de color de piel, pero al revés  Imagínate la escena: la novia, ultra bronceada, platinada, sombra de ojos azul, corrector beige y labios coral nacarado... AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!!!!!!



To be continued
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